Dias pasados, un amigo me preguntaba acerca de aquellos que tienen
"suerte" de ganar un premio mayor de loteria. La respuesta puede ser
para muchos un enigma...pero es para mí (jactancia aparte) muy sencilla.
Trataré de ser breve. Existe una ley de Dios, muchos la llaman "Ley de
correspondencia". Ello significa que a cada uno le corresponde lo que ha
cosechado. Ahora bien, se preguntan como actúa dicha ley. Es más que
sencillo. Muchas veces tal vez habrán oído decir que lo que
piensas o lo que haces te vuelve en forma duplicada, pues a ello está
sujeto la "ley de correspondencia". Una persona que gana la lotería, ha
sido muy caritativa en una o en varias vidas pasadas. Ha sido una
persona altruísta que ha compartido su fortuna con los pobres; un ser
que ha hecho obras de bien de manera desinteresada. Entonces, la ley se
equilibra en alguna de las existencias posteriores, es decir, todo le
vuelve y duplicadamente en algunos casos. Es por esta razón, que muy
pocos ganan un premio mayor y muchos son los que desean tener fortuna
sin haber invertido un sólo peso, ($) en esta y en las anteriores vidas,
por más poco que sea y en favor del necesitado. Aclarando aún más, —sin
que oscurezca—es digno acotar que es en vano que le pidamos a Dios que
nos conceda ser el próximo ganador, ya que Dios no participa
directamente en nuestros asuntos mundanos porque las leyes del planeta
nos regulan. ¿Se entiende? De aquí la famosa frase: "A César lo que es
de César, y a Dios lo que es de Dios". Es una ley muy rica para ser
explicada en pocas palabras, porque también hay cuestiones de la misma
que por el momento desconozco. Lo cierto es que si no haces correr tu
dinero, nunca serás ganador de un billete en ésta ni en las próximas
existencias. Pero también no te olvides que para saber si te toca ser un
ganador, hay que jugar los numeritos que se te ocurren o son de tu agrado...Atte.: La luz del viajero.

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