En la Tierra hay espíritus que pertenecen a otra cadena evolutiva. Esto
quiere decir que son espíritus excluidos de otros mundos, y vienen a dar
sus primeros pasos en el planeta. Podemos reconocerlos porque
mayoritariamente son aquellos que no se identifican con ninguno de los
Avatares que, en nosotros, han dejado su impronta. Y no significa que no
crean en nada y en nadie, o que su evolución sea precaria; simplemente
son espíritus que creen y confían en su capacidad humana para
desenvolverse en el mundo. Pero, como cada civilización que ha pisado y
pisa la Tierra, ha necesitado y necesita (más aún en tiempos de
desesperanza y caos, cuando esa capacidad humana no encuentra
respuestas) que Dios nuestro Padre, y por ley Divina, les conceda la
mayor de las bendiciones que un ser humano pueda llegar a tener: La
presencia y el arribo del Nuevo Mesías, para que alegre Éste el corazón
de todas las almas y las rebalse de júbilo y esperanza, para que
después, y con el paso del tiempo, esas almas lleven por siempre en su
corazón esa huella imborrable como la que nos ha dejado Jesús o
cualquiera de los Avatares con que cada pueblo se identifica. Atte.: La luz del viajero.

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