He visto mundos del llamado "Bajo Astral" tan sorprendentemente
maravillosos y a su vez: terroríficos; capaces de hacerte respingar en
la cama, y de veras deseas que amanezca pronto para ver la luz del día. Alguien me
peguntaba en en transcurso de la semana: ¿Cómo imaginaba yo el Mundo
del Bajo Astral? —¡Estás viviendo en uno de ellos!, le contesté.

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