Muchas veces quizá, has oído o leído algo acerca de lo que significa evolución espiritual y su importancia en nuestra vida. Es muy probable, de que todo lo que tus cincos sentidos físicos no pueden revelar, pase a engrosar una larga lista de incógnitas, hechos llamados mágicos cuando no se comprenden. Ahora bien, lo que trato de explicar en pocas palabras—aclarando sin que oscurezca—, es que es normal que nuestro espíritu viva en el mundo, quede atrapado en su belleza y obtenga la experiencia que por Ley Divina necesita. Lo que tiene que dejar de ser normal, es el hecho repetitivo que satura al espíritu, es decir, la tarea obligatoria de regresar miles de veces al mismo sitio si no se ha aprendido a sintonizar con el Plan de Dios. Muchos pueden decir, desde un lugar confortable, claro está, de que aman el mundo y no les interesa la evolución, entonces vuelcan sus capacidades sólo en progresar, en tener riquezas e influencia sobre el resto, o simplemente se dedican a una existencia en estado de reposo. Éstas personas ávidas por lo material, utilizan esa influencia para hacer posesión del hombre o de la mujer, comportamiento que genera jerarquías terrenales que acarrean un sin fin de inconvenientes, tales como la desigualdad social, la pobreza y las luchas que se derivan de ellas; la mayoría con derramamiento de sangre. Bien podrías decir, al leer estas palabras, de que una vez que te mueres, todo se termina. Si piensas de esta manera, tienes un pésimo concepto de lo que significa Justicia Divina. Pero ello no significa que, por ignorar ciertas cosas, Dios no te tiene en cuenta, puesto que es imposible alejarse realmente de La Fuente de Vida. Cuando tu espíritu se libera de tu cuerpo, experimenta en la mayoría de los casos, la necesidad y el deseo de regresar otra vez al mundo (en otro cuerpo, claro está, preparado con anticipación desde el mundo espiritual) dura misión es la de reparar el daño que se te has hecho a ti mismo, por haber hecho daño a tus semejantes. Pongamos un ejemplo: Cuando uno regresa de su trabajo, aquí en la Tierra, se va desnudando de a poco antes de bañarse y siente el alivio que causa el desprendimiento de la ropa embebida en transpiración. Y sólo ansiamos ese baño reparador. Pues es esa la misma sensación y deseo del espíritu libre del cuerpo físico: cuánto menos ropa tiene, más libre se siente, porque la misión es volver a La Fuente. Espero que les sirva de algo.
Atte.: La Luz del viajero

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