Nuestra paleta de colores es muy precaria en comparación con ese maravilloso círculo cromático que Dios nos regala en las meditaciones. Son muy cómicos para mí esos preciados momentos, cuando no logro expresar y definir con palabras el color que se presenta ante mi vista espiritual. Si tienen la Gracia de presenciar dichas experiencias, saben de qué hablo. Y aquél que no se decide aún...¿Qué está esperando? Todos hablan de aprovechar el tiempo, pero pocos lo aprovechan realmente...

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